SEGURIDAD PRIVADA Buenos Aires
CCTV · KEAMANAN SRL

El problema no es
no tener cámaras.

Es llegar al día en que las necesitás, sentarte a mirar la grabación y descubrir que la imagen no sirve: la cara quedó lejos, el contraluz tapó todo o el equipo ya sobrescribió esos días. Instalar es la parte fácil. Que la imagen responda la pregunta correcta es el trabajo.

Ubicación por objetivo Retención dimensionada Rendimiento nocturno real
Antes de comprar nada

¿Qué querés poder probar?

Esa pregunta define el sistema entero. No es lo mismo querer saber si alguien entró que querer reconocer quién entró, y no es lo mismo vigilar un depósito cerrado que un local con clientes circulando.

Un sistema que solo tiene que avisar movimiento se resuelve con cámaras generales bien distribuidas. Uno que tiene que servir para identificar a una persona necesita al menos una cámara puesta a la altura de la cara, en el punto por donde todos pasan sí o sí, con la luz a favor. Son decisiones de ubicación, no de catálogo.

Por eso el presupuesto empieza con una visita. Recorremos, marcamos los puntos de paso obligado, miramos de dónde viene la luz a distintas horas y recién ahí definimos cuántas cámaras y de qué tipo. El desarrollo completo está en instalación profesional de cámaras de seguridad.

Los tres errores que más vemos. Cámara alta y lejana que registra siluetas en vez de caras; cámara apuntada contra una ventana o un portón, que a contraluz devuelve una mancha negra; y disco chico, que sobrescribe justo los días que hacía falta revisar. Ninguno se arregla comprando cámaras mejores.
Lo que realmente define el resultado

Cinco decisiones que se toman antes de taladrar

Ninguna aparece en la caja del producto, y todas pesan más que la marca.

1. Dónde va cada una

Los puntos de paso obligado valen más que los rincones. Una cámara en el único acceso rinde más que cuatro repartidas por el salón.

2. A qué distancia

Define si vas a poder identificar o solo detectar. Es la variable que más se subestima y la que más lamentos genera después.

3. Cómo se comporta la luz

Un lugar cambia por completo entre las 10 de la mañana y las 8 de la noche. Se evalúa en las dos condiciones, no en una.

4. Cuánto se guarda

La retención se decide al principio porque determina el disco. Ampliarla después implica cambiar el equipo, no agregarle algo.

5. Dónde queda el grabador

Si está a la vista, se lo llevan junto con todo lo demás y te quedás sin la prueba. Va escondido, protegido y con respaldo de energía.

Y algo más: las claves

Un equipo con la contraseña de fábrica es accesible desde internet. Se cambian en la instalación y quedan documentadas para vos.

Cómo trabajamos

De la visita al sistema funcionando

Cuatro etapas, y la última es la que casi nadie hace.

01

Relevamiento

Recorrido del lugar, definición de qué escenas hay que poder reconstruir, evaluación de luz y de por dónde puede pasar el cableado. Sin cargo.

02

Propuesta con criterio

Te decimos qué cámara va en cada punto y para qué sirve esa en particular. Si algo se puede resolver con menos equipos, lo planteamos.

03

Instalación prolija

Cableado protegido, equipo resguardado, claves cambiadas y acceso remoto configurado en tus dispositivos. El orden del cableado también es seguridad.

04

Prueba con vos

Miramos juntos cada cámara, de día y de noche, y te enseñamos a exportar un fragmento. Si el día que pasa algo no sabés bajar el video, el sistema no te sirvió.

Dos cosas distintas

Grabar es mirar el pasado. Monitorear es intervenir en el presente.

Un sistema de grabación te da algo valioso, pero siempre después: sirve para reconstruir lo que pasó, aportar prueba y corregir lo que falló. No evita nada mientras ocurre, porque nadie está mirando.

El monitoreo es otra cosa: alguien observa en tiempo real y puede actuar cuando la situación todavía se puede cortar. Ahí la cámara deja de ser un registro y pasa a ser un sensor con una persona detrás. Es más caro, y no todos los objetivos lo necesitan.

Nuestro criterio: grabación bien hecha para todos, monitoreo donde el minuto importa —depósitos con mercadería de valor, obras, predios grandes con perímetro difícil—. Está desarrollado en monitoreo remoto de cámaras 24 horas y comparado con otras alternativas en alarmas, monitoreo o cámaras.

Cámaras y guardias no compiten. Bien combinados, un buen sistema de CCTV puede reducir la cantidad de puestos necesarios: el agente deja de tener que estar en todos lados porque el sistema le muestra lo que no puede ver. Suele salir menos que sumar personal.
Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta antes de instalar

Respuestas sin vueltas, incluso cuando la respuesta es "no lo necesitás".

¿Cuántas cámaras necesito?
Menos de las que suele proponerse, si están bien puestas. La cantidad no sale de contar ambientes sino de listar qué escenas necesitás poder reconstruir: quién entró, qué se llevó, por dónde salió. Cada una de esas preguntas define una cámara con una ubicación concreta. Sembrar cámaras sin ese ejercicio produce muchas imágenes y ninguna respuesta.
¿Por qué se ve todo bien pero no se reconoce a nadie?
Porque detectar y identificar son dos cosas distintas. Una cámara colocada lejos y en ángulo abierto te muestra que hubo una persona, pero no te deja reconocer una cara. Para identificar hace falta que el rostro ocupe una porción suficiente del cuadro, y eso significa acercar la cámara al punto de paso obligado, no subirla más alto para "abarcar más".
¿Cuántos días de grabación conviene guardar?
El error clásico es guardar pocos días. Muchos faltantes se descubren una o dos semanas después, cuando se hace un inventario o alguien nota algo raro, y para entonces el sistema ya sobrescribió. Como criterio general conviene tener margen de varias semanas, y ese número define el tamaño del disco desde el principio: agrandarlo después es más caro.
¿Sirve de algo ver las cámaras desde el celular?
Sirve para revisar algo puntual, no como sistema de vigilancia: nadie mira el teléfono a las 4 de la mañana. El acceso remoto es una comodidad; si querés que alguien reaccione mientras está pasando, eso es monitoreo, que es un servicio distinto y lo explicamos en la nota sobre monitoreo remoto de cámaras.
¿Puedo poner cámaras en cualquier lugar de mi propiedad?
Dentro de tu propiedad, sí, con un límite importante: no deben captar el interior de viviendas vecinas ni la vía pública más allá de lo razonable para cubrir tu frente. En ámbitos laborales hay además obligación de informar al personal, y en consorcios los espacios comunes requieren decisión de la asamblea. Conviene resolverlo antes de instalar, no después de un reclamo.
¿Se puede aprovechar la instalación que ya tengo?
Muchas veces sí. Es habitual encontrar equipos correctos mal ubicados o mal configurados, y ahí el arreglo es de posición y de parámetros, no de comprar todo de nuevo. Si el equipamiento existente sirve, te lo decimos: preferimos cobrar una corrección antes que vender un sistema completo que no hacía falta.

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Del blog

Para elegir con criterio propio

Contanos qué querés poder ver

Con eso ya podemos empezar. Coordinamos una visita, recorremos el lugar y te decimos cuántas cámaras hacen falta de verdad y dónde va cada una. El relevamiento no tiene costo y no te obliga a contratar.

El resto de lo que hacemos

La cámara ve. Alguien tiene que actuar.

La videovigilancia rinde mucho más cuando forma parte de un esquema y no es una compra suelta.